Ayer murió mi abuela

[Texto rescatado de un post de facebook].
Ayer murió mi abuela, el mismo día que murió mi padre hace 13 años, el 9 de diciembre. Qué casualidad! Mi abuela ha muerto como ella quería, sin pasar por enfermedades lentas ni perder la cabeza. Hace 3 semanas estaba bailando en la residencia, haciendo su gimnasia y sus manualidades. Lo que más le gustaba era bailar, y si no se podía, bailaba en el sitio. Yo también pienso bailar hasta que me muera, eso lo he heredado. También espero heredar sus arrugas. Me encantaban sus arrugas, como surcos profundos llenos de historias y de vida. Hace 5 años, como ejercicio de talla, quise congelarlas. La puse escayola en la cara (no conocía el alginato y la pobre ni se quejó!), después saqué el positivo en escayola y por puntos la talla en mármol, que nunca terminé. Y es que ahí no veía a mi abuela, está demasiado quieta, demasiado seria. Justo hoy me he acordado de esto porque la que veíamos esta mañana tampoco era ella. Cuando uno muere pasa a formar parte de otros. Y el cuerpo ya deja de tener sentido. Eso es lo que pienso yo. Por eso a mi me encanta hablar de los muertos, porque entonces viven. Los recuerdos se solidifican y crecen para llenar los vacíos. Aunque hay vacíos que nunca se llenan. Nunca se deja de echar de menos. Nunca deja uno de imaginar encuentros y abrazos.



Comentarios